Francisco Ratto. Inmigrante y presidente municipal

En el pueblo de Torre, en la Liguria italiana, nacía Francisco Ratto, el 30 de noviembre de 1834. Este pequeño pueblo, fue también el origen de Ángel Ratto, padre de, entre otros hijos, de la doctor Teresa Ratto y de Juan bautista Ratto, fundador de la panadería “Clara B. de Ratto e hijo”.

Desde muy temprana edad, quedó huérfano y siendo muy joven, se embarcó hacia estas tierras, buscando, sin dudas hacer “la América”, esa quimera perseguida por muchos inmigrantes de todo el mundo que elegían nuestro país en ese entonces.

Se afincó en nuestra ciudad, capital de entre Ríos en esa época, en la zona del puerto, actual barrio del “Puerto Viejo”, dónde edificó su casa en un terreno de media manzana y se dedicó a la industria del pan, dónde llegó a tener como socio a Jorge Clark.

Cuando se sintió seguro de que su futuro estaba asegurado, volvió a su tierra a buscar a quien sería su compañera de toda la vida. Es así que, en la ciudad de Vobbia, provincia de Génova, contrajo enlace con la señorita Sabina Risso, regresando luego a su tierra, en el vapor francés “Poitou”, uno de los tantos que servían de transporte entre Europa y América.

La situación que Francisco encontró a su llegada, no era el más propicio, había sido asesinado el general Urquiza y era frecuente oír de boca de los viajeros lo dramático que era n  los desembarcos en costas “…erizadas de alarmas, cordón sanitario y custodiados por vigilantes guardas”.

El flamante matrimonio se instaló en su casa, de calle Lima (hoy Moreno), dónde nacieron nueve hijos, cuatro varones y cinco mujeres.

Debido a su carácter y a su personalidad generosa, Francisco Ratto no tardó en tener una importante participación en las asociaciones italianas locales, “Italiani Uniti” y “Unione e Benevolenza”, a cuya unión definitiva contribuyó con gran decisión.

Fue vicepresidente de la comisión provisoria fundadora de la “Benevolenza” y consagrado presidente en la primera asamblea general ordinaria, realizada el 26 de junio de 1874, cargo que desempeñó nuevamente  en 1881, 1886 y 1896. Fue vicepresidente en 1880, 1882, 1884, 1885, 1890 y 1892 y vocal de la Comisión Directiva en 1887, 1888, 1891, 1894 y 1898. En el año de su muerte era presidente de la Comisión de Edificación, que tenía a su cargo todo lo atinente a la construcción de la nueva sede de la Sociedad Italiana.

Pero, su compromiso social no se limitó sólo a los miembros de la colectividad italiana, sino que se extendió a toda la comunidad, es así, que lo podemos ver formando parte de los miembros electos el 1 de diciembre de 1872, para formar parte de la primera municipalidad que tuvo la ciudad de Concepción del Uruguay en virtud de normado por la Constitución de 1860. A las siete de la tarde de ese 1º de diciembre se clausuró el acto comicial. Efectuado el escrutinio, cuyo resultado fue aprobado por el Poder Ejecutivo veinte días después, resultó electo para integrar la primera Municipalidad de Concepción del Uruguay, junto con  las siguientes personas: José M. Zapiola, Luis Scappatura, José Antonio de Urquiza, Federico Guido; Enrique González, Antonio L. Piñón, José Aguirre, Francisco Deschamps, Juan Guimaraens y Lorenzo Barceló,  Roberto Cremen, Ciriaco Allende, José Ubach, Domingo Rondoni, Porfirio G. Tenreyro, Pedro D. López, Plácido Guerrico, Antonio Panicera, Andrés Paulsen, Francisco Calot y José Ballestrín, siendo consagrados mediante el Acta Nº 1 de la nueva Corporación, realizada el 1 de enero de 1873.

Al día siguiente, y de acuerdo a lo registrado en el Acta Nº 2, es designado como miembro titular y en esa misma reunión es electo como primer presidente de la municipalidad de Concepción del Uruguay, el señor Juan A. Piñón. Luego, Francisco Ratto, aparecerá nuevas veces como miembro de la Corporación Municipal, hasta que el 14 de octubre de 1878, al fallecer el intendente electo, Juan Bautista Rey, debe asumir el mando ya que se encontraba desempeñando el cargo de Vicepresidente de la comuna. Finalmente, en Sesión Especial, la corporación lo nombra Intendente, cargo que desempeñará hasta el 14 de noviembre del mismo año,  en que es designado Presidente Titular el Sr. Martín Ruiz Moreno.

En el año 1884, fue designado por el gobierno del Rey de Italia, agente consular de este país en la región, cargo que ya ejercía luego de la muerte de su amigo y antecesor Ambrosio Lantelme, en la reseña de su vida, publicada en el libro que conmemora el 75 aniversario de la fundación de la Sociedad Italiana, y refiriéndose a su rol como  Cónsul, dice “En todas las circunstancias de las efemérides patrias, en las relaciones con las autoridades locales, en acontecimientos jubilosos o aciagos, trató de estrechar los vínculos entre ambos pueblos y de suavizar asperezas por inevitables incidencias, desempeñando hasta su trágica desaparición este delicado cargo”.

Su actividad comunitaria, fue muy intensa, fue miembro de varias instituciones sociales y culturales, por ejemplo, fue parte del Club Social, de la masonería local con el grado 33, tuvo activa participación en las acciones de resistencia al traspaso de la capital de Entre Ríos a Paraná (1883), entre otras.

De entre sus hijos, se destacó el mayor de ellos, también llamado Francisco, que ofició como escribano en la ciudad de Buenos Aires, dónde también tuvo una destacada actuación política, llegando a ser Senador y ministro de Hacienda durante la gobernación del Dr. Valentín Vergara. De sus hijas puede mencionarse a Laura, quien se graduó como profesora en de literatura y pedagogía la escuela normal de Paraná siendo luego designada directora de la escuela de graduadas de esta ciudad y más tarde regente de la Escuela Normal, luego se dedicó a la acción pública, siendo presidente de distintas instituciones locales y de Buenos Aires, dónde se había trasladado. Fue la esposa del Ing. Julio Henri.  Otras de sus hijas fueron Elvira Ratto de Paradelo (primera directora de la Escuela Urquiza) y Agustina Ratto de Cánepa, docente de la Escuela Normal.         

Tumba de Francisco Ratto

En 1899, ya retirado de sus actividades comerciales, y habiéndose trasladado al campo en los alrededores de la ciudad, al descender del vehículo que lo trasladaba junto con un joven peón, y al apoyarse en su escopeta, que siempre lo acompañaba, ya que era un gran cazador, esta se disparara hiriéndolo de gravedad y por lo que terminaría falleciendo en brazos de su esposa que pudo ser avisada y alcanzó a verlo con vida. Francisco Ratto, falleció, como se ha dicho de manera trágica, el 29 de junio de 1899 y sus restos se encuentran en el cementerio local en una tumba con una pintoresca escultura de mármol de carrara que como detalle distintivo pose un ancla y una columna trunca.

 

Texto: Virginia Civetta y Carlos Ratto. Bibliografía: Abescat, Francisco “La ciudad de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay” y “Los primeros 75 años de “La Benevolenza. 1874-24 de mayo-1949”  (Agradecemos a la Sra. Alicia Mangia habernos facilitado el acceso a este último material.

                                                                                                        

 

1. Tumba de María Esther Orihuela (Lorenza Mallea)

Tumba de Lorenza Mallea (Foto: Mabel Gómez)

Nació el 4 de abril de 1909 y falleció en nuestra ciudad el 23 de julio de 2000. Su verdadero nombre María Esther Orihuela Cook viuda de Salles. “Despertó nuestra curiosidad el motivo del seudónimo Lorenza Mallea, y nos aclaró diciendo que…” “es una historia emotiva y de mucho dolor, mi vida es como “Las Mallas del Viaje”, se me murieron mis dos hijos, de 25 y 31 años y una evasión del alma me llevó a abroquelarme en el alma de mi abuela paterna que se llamaba Lorenza Mallea de Orihuela, me siento Lorenza por esa causa, es un nombre armonioso.”
Su interés por escribir historias locales se remonta a casi más de 40 años, estando en Buenos Aires, en el barrio de Villa Urquiza, (fundado por la familia Bardi de Concepción del Uruguay), publicaba artículos en el diario “El Metropolitano”, donde se dejaba llevar por la nostalgia. Una vez recién instalada aquí y donde contaba con la fuente, comenzó su tarea de investigadora, siendo sus primeros trabajos referidos a Teresa Ratto, Celia Torrá y Carmen Uribez. Tanta admiración por estas tres mujeres la llevó a tomar la iniciativa de perpetuar sus nombres en nuestras calles. Para ello elevó notas al Presidente Municipal, se concretaron las tres sugerencias con el transcurso de los años, la última fue la aceptación del nombre de Carmen Uribez, el 31 de Octubre de 1991.
En la década del ´70 escribió el libro “Apuntes sobre la historia de La Fraternidad” y con Coty Calivari escribió “Las Mallas del Viaje”, que es una evocación de las viejas cosas de la ciudad.
Admite que no le gusta la retórica y ha elegido la historia anecdótica, sin demasiadas fechas, pretendiendo llegar a todo público lector.
Su trabajo de investigación y todos sus escritos han sido donados al Museo Dr. Delio Panizza, casualmente la casa del poeta que la incitó a escribir. El 4 de diciembre de 1990, el Presidente Municipal, Sr. Carlos María Scelzi, ordenó por Decreto N° 10.969 distinguir a la Sra. Lorenza Mallea por su incansable tarea, como “Convecina Destacada” en la permanente búsqueda de los valores de nuestro pasado y dispuso que el archivo municipal lleve su nombre.

Texto extraído de la Entrevista realizada a Lorenza Mallea (Luna M., Velázquez N., Placente C. 1993-1994) publicada en http://mujeresentrerrianas.blogspot.com.ar/

2. Tumba del Dr. Alberto Ugarteche

Tumba del Dr. Alberto Ugarteche (Foto: Mabel Gómez)

Este médico y educador, nacido en Lujan (Provincia de Buenos Aires.), en 1850, se trasladó desde muy joven con su familia a Concepción del Uruguay. Ingreso en 1864 al Colegio Nacional, para una vez conseguir el título de bachiller, seguir sus estudios de Medicina en la Facultad de Buenos Aires, graduándose en 1879. Ejerció su profesión en nuestra ciudad, siendo médico del Hospital de Caridad y de varias instituciones de beneficencia. También dicto cátedras de Ciencias Físico Culturales, Historia y Química en el Histórico Colegio. Fue en la Asociación Educacionista “La Fraternidad” uno de los fervientes animadores, presidiéndola en tres periodos.

Ejerció el periodismo, siendo redactor del entonces diario “Del Uruguay”, junto a Leguizamón, Cigorraga y otros. El 13 de agosto de 1890 falleció en nuestra ciudad, a los 40 años. Su desaparición a temprana edad fue un duelo colectivo. El féretro fue llevado a pulso desde su domicilio hasta el cementerio local.

3. Tumba de Pablo Gunther Lorentz

Tumba de Pablo G. Lorentz (Foto: Mabel Gómez)

En una modesta tumba identificada con un óvalo de mármol que dice “Aquí descansa mi querido esposo el naturalista Dr. Dn. P. G. Lorentz” están depositados los restos de este destacado científico.

Nació en Kahla, Sajonia, el 30 de Agosto de 1835. Casado con Juana Herminia Franz, también oriunda de Sajonia.

Siendo profesor de la Universidad de Munich, su nombre fue conocido internacionalmente. Contratado por la Academia de Ciencias de Córdoba se trasladó a la Argentina. Por razones circunstanciales no pudo asumir con este compromiso. Afincándose entonces en C. del Uruguay se desempeña como profesor titular en el Colegio del Uruguay.

Fue el primer botánico que actuó en la docencia secundaria argentina. No obstante vivir en C. del Uruguay, inició el estudio de la flora del Nordeste argentino, primera obra botánica de nuestro país. Con el auspicio de la Academia de Ciencias de Córdoba fue designado Agregado al Estado Mayor Científico de la Expedición al Desierto realizada por el Gral Julio Roca.

Aún hoy sus herbarios y colecciones asombran por el rigor científico de sus estudios. Sus obras, que pertenecieron al Colegio del Uruguay, se conservan en el Museo de Farmacología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Otras muestras se hallan en Córdoba, Filadelfia y París.

Fue el primer investigador exhaustivo de la vegetación del palmar entrerriano y de la selva de Montiel.

Falleció el 6 de Octubre de 1881. Su lugar de descanso fue declarado Tumba Histórica por Decreto 3281 del 11 de Junio de 1959 del Ministerio de Gobierno y Justicia de Entre Ríos. Una calle de esta ciudad lo recuerda.

5. Panteón de Jorge Clark

Tumba de Jorge Clark (Foto: Mabel Gómez)

En una escondida y olvidada tumba, ubicada en unas de las calles internas de nuestro cementerio se encuentran los restos del Profesor Jorge Clark.

Tan solo identificado por la inscripción en una austera lápida (Jorge Clark – 1800/1867 – Insigne maestro), Jorge Clark parece imponerse desde la tumba la misma sobriedad que guió su vida. Nació en Calcuta alrededor de 1830. Llegado a la República Argentina se radicó en nuestra provincia dispuesto a dedicarse a la enseñanza.

Nombrado rector del Colegio del Uruguay el Dr. Alberto Larroque, en 1854, trajo a su lado al Sr. Clark para que ocupase el cargo de vice rector, confiándole las clases de Comercio con la contabilidad general del establecimiento, Inglés (recordemos que India era protectorado inglés) y la vigilancia interna del colegio.

Ejerció funciones en el Colegio durante los años 1854 al 1867donde era conocido por los alumnos como “Mister Clark”.

Los años del rectorado de Larroque (1854/1864) fueron conocidos posteriormente como la época de oro. Clark se desempeñó como la mano derecha del rector, a tal punto que se hace difícil discernir la importancia que uno u otro tuvo en esta gloriosa época del colegio. Era conocido como el padre de los estudiantes pobres.

En 1862 ante la difícil la situación económica por la que atravesaba el Colegio, llegó a comprometer hasta su crédito personal en la esperanza que el gobierno nacional cubriera los gastos de funcionamiento del establecimiento. Como ello no ocurrió, Jorge Clark se suicidó en la ruina, el 30 de Agosto de 1867.

Además de una calle de C. del Uruguay, su memoria es recordada en el monumento tríptico erigido en el patio del histórico colegio cuya figura es acompañada por Larroque y el Gral. Urquiza.

12. Tumba de Ángela Artigas Peyrallo (Nieta de Artigas)

Tumba de Ángela Artigas

Matilde Artigas, nieta del Gral. José G. Artigas la encontramos viviendo en la ciudad de Concordia,  según testimonio del Profesor Nelson Caula, de acuerdo a lo expresado por Juan Zorrilla de San Martín “…Doña Matilde Artigas es, hija legitima de Don Roberto Artigas y de Doña Francisca Peyrallo, casados en el Cordón en 1834, R. O. del Uruguay” vivía en la ciudad de Concordia Y ante una pregunta, hecha a Matilde

– ¿Y su hermana Ángela ?

Vive en Concepción. Tiene menos años que yo y sin embargo me cuentan que está más vieja. Es la misma cara del General. Prosiguiendo con la investigación, contrae matrimonio con el Señor Amado (No se ha encontrado el acta de casamiento), con quien tiene dos hijos Vicenta Amado Artigas y Jorge Amado Artigas

En la ciudad de Colón se encuentra el acta de nacimiento de una niña bautizada con el nombre de Angela y según reza el acta:”….En el día treinta de octubre de mil ochocientos ochenta y seis (…)  bautizó solemnemente a una niña nacida el día veintiséis de septiembre de este mismo año en paraje dicho Puente de Gualeguaychú de esta feligresía a quien se le impuso por nombre Angela es hija legitima de Diego Burgos y de Doña Vicenta Amado Artigas (…)”.El Profesor Nelson Caula me hace conocer la petición que realiza la Sra. Angela Artigas de Amado realizado en la ciudad de Colón Se transcribe parte de ella ” (…) Ángela Artigas de Amado, hoy viuda y en la mayor miseria que se encuentra en estos pagos (…)nació en Porongos el 2 de octubre de 1836 y fue bautizada en Las Piedras, donde se encuentra su acta de nacimiento (…)”. “(…) La Señora Ángela Artigas de Amado se presentará ante el Cónsul de esta ciudad, Don Diego I. Sanguinetti Sáenz, pidiendo que el gobierno le acuerde una pensión para pasar sus últimos años de existencia (…)”.

No conocemos la fecha de arribo a esta ciudad, pero si, hemos encontrado su lugar de residencia, de acuerdo a versiones de sus familiares. Se trataría de un simple rancho de ladrillo montado en barro con paredes pintadas a la cal, con piso de ladrillos como figura en el acta catastral de 1944 de nuestra municipalidad, ubicada en la esquina suroeste de Bulevar Yrigoyen y Congreso de Tucumán (hoy inexistente).

Vivió, como puede verse, humildemente hasta la edad de 86 años y fue enterrada en el cementerio local. En su tumba conservada y cuidada por familiares existente en nuestra ciudad se lee el siguiente epitáfio:”La Familia a Ángela Artigas de Amado”.

El árbol genealógico de Angela Artigas es el siguiente:

Jose Gervasio Artigas con Maria Matilda Borda

Roberto Artigas Borda con Francisca Peyrallo

Matilde Artigas Peyrallo Ángela Artigas Peyrallo

Ángela Artigas Peyrallo con Amado

Vicenta Amado Artigas con Diego Burgos

Ángela Amado Artigas

(Fuente: Arturo Mardon, proyecto para que la tumba de Ángela Artigas Peyrallo sea reconocida como patrimonio histórico de la ciudad)

13. Tumba Monumento de Martín Reibel

Tumba Monumento de Martín Reibel (Foto: Mabel Gómez)

En una destacada tumba monumento se encuentran los restos del doctor Francisco Martín Reibel, conocido simplemente por Martín Reibel, tal como él firmaba. Nació en Alsacia (Francia) en 1848. Obtuvo el título de médico en la Facultad de Medicina de París.

Se casó con doña Diana de Donatis en la ciudad de Colón en 1874. Fue éste el primer matrimonio consagrado por la ley civil argentina, ya que el 13 de Agosto de 1873 los concejales de esta ciudad sancionaron la ordenanza que crea la primera oficina de Registro civil, que posteriormente dio base a una de igual organización de carácter nacional.

Fue el primer médico que tuvo la ciudad de Colón. Fundó allí la Bilbioteca Fiat Lux y se desempeñó también como edil del municipio. En nuestra ciudad fue profesor del Colegio del Uruguay dictando diversas cátedras entre las cuales se destacaba la de idiomas (francés, alemán, griego y latín).

En Julio de 1893 ocupó el cargo de Rector del Colegio por ausencia del titular Dr. Zubiaur. Fue además un buen médico, un filántropo, ya que daba todo en pos de solucionar el dolor ajeno, servicios profesionales, cuidado, dinero, privándose muchas veces de lo necesario para su propia vida.

Fallece en Concepción del Uruguay en 1899. Una calle lleva su nombre. Aún se recuerda su casa llamada El Castillo de Reibel.

Por iniciativa de sus amigos se erigió su tumba, pirámide truncada de base cuadrangular constituida por bloques de piedra rosa obtenida en las canteras de esta ciudad. El diseño correspondió al Arq. Raúl Kristofle y su construcción a dos artesanos: el español Restituto Villaboa y el italiano Luigi Enrico.

15. Tumba Monumento del Dr. Agustín Alió y Clementina Comte de Alió

Tumba Monumento de la familia de Agustín Alió y Clementina Comte de Alió (Foto: Mabel Gómez)

Nuestra ciudad cuenta con dos grandes instituciones educativas que nos dan prestigio nacional, el Colegio del Uruguay “Justo José de Urquiza” y la Escuela Normal “Mariano Moreno”, a fines del siglo XIX se dio la particularidad que cada uno de estos establecimientos fueron dirigidos por los integrantes de un matrimonio.

Dr. Agustín Mariano Alió 
En 1871 se designó rector al Dr. Agustín Mariano Alió, debió afrontar la difícil etapa que sobrevino al asesinato del General Urquiza y el ataque jordanista a la ciudad. El 12 de septiembre de 1872, por medio de una nota firmada por el Jefe Político de la ciudad, se le ordena al rector del colegio del Uruguay, Agustín Alió, el retiro de todas las inscripciones alusivas a Justo José de Urquiza. “Por resolución del Exmo. Gobierno de que probablemente está Ud. impuesto – decía la nota-, se mandan borrar las inscripciones que hubiere en los edificios públicos y no se limiten a designar la ocupación que tienen (…) Existiendo una así en el frontis de este Colegio he de agradecer a Ud. se sirva dar instrucciones para que no se ponga impedimento al albañil que se mandará en cumplimiento de la disposición citada”.
La inscripción en cuestión rezaba: “El Gobierno del general Urquiza al pueblo del Uruguay”.
En su gestión se reconstruyó el edificio deteriorado por las arremetidas de los revolucionarios y el paso del tiempo, se levantó la planta alta que abarcó todo el frente del establecimiento. Se remodelaron salas para nuevas instalaciones como el laboratorio de Química y la ampliación de la biblioteca.
Comenzaron a dictarse clases nocturnas de educación para adultos y se reabrió la Escuela de Derecho que había sido suprimida en 1858.
Con la renuncia presentada por el Dr. Alió en 1874 concluye una etapa más en la vida de institución que aunque difícil y problemática fue muy positiva en sus resultados.

Clementina Comte de Alió
El nacimiento de la Escuela Normal se debe a un acuerdo celebrado a mediados de 1869 entre el entonces presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento y el Gobernador de la Provincia de Entre Ríos, Don Justo José de Urquiza.
De esta manera el 17 de marzo de 1873 se inicia la tarea de formar maestros en la Escuela Normal de Preceptores de Concepción del Uruguay. En esta fecha también asume como Directora la Sra. Clementina C. de Alió que ocupó el cargo por 26 años y tuvo la responsabilidad de organizar los primeros pasos de la escuela.
Nacida el 4 de Enero de 1830, en Nimes, Francia, llega a nuestro país en 1869 en compañía de sus tíos, los esposos Cambaceres. Clementina contaba con amplios conocimientos ya que había estudiado hasta los 18 años en uno de los mejores colegios de su ciudad natal.
En Buenos Aires conoce al Dr. Agustín Mariano Alió periodista republicano español, con quien contrae matrimonio. En el año 1871, el Dr. Alió, como se dijo, fue designado Rector del Colegio Nacional del Uruguay y ambos se trasladan a nuestra ciudad. Al año siguiente el presidente del Departamento General de Educación de la provincia, el Dr. Ruiz Moreno, tiene a cargo la designación de la Directora de la Escuela Normal de Preceptores de Concepción del Uruguay.
En el país todavía no había maestras y las gestiones para hallarlas en Chile fracasaron. Por esta razón el Dr. Ruiz Moreno pensó en ofrecerle el cargo a la Sra. de Alió, dada sus condiciones de instrucción y moralidad, además contaba con la amistad del esposo el cual oficiaba de intermediario. Sin embargo Clementina rechazaba el puesto tal vez por modestia.
Su esposo se convirtió en su apoyo incondicional, siendo Rector del Colegio, la guío en su gestión, se convirtió en su sostén y consejero inseparable y su figura fue la base del afianzamiento de la escuela. El mismo se encargo de la adquisición de todos los muebles y útiles necesarios para la instalación de la escuela en Buenos Aires.
En plena tarea surgió un problema político; Ricardo López Jordán había invadido distintos pueblos entrerrianos, el 1 de Mayo de 1873, la tranquilidad de la provincia se vió interrumpida y en consecuencia la actividad se vió afectada.
“Habíamos apenas principiado a caminar, cuando los acontecimientos del 1° de mayo vinieron a interrumpir nuestras tareas y nos fue preciso abandonar nuestra escuela. Preocupada con la idea de los perjuicios que se causarían a los niños si perdían un año, me decidí a habilitar dos piezas de mi propia habitación, para que en ella pudiéramos seguir el curso y aunque desprovistas de muchos útiles indispensables pude llamar de nuevo a las alumnas”. Es evidente que pese a los obstáculos, la Señora Clementina tenía su objetivo preciso, captando las modalidades sociales de la época, se propuso lograr la primera promoción de maestras. Así al finalizar el año, cinco estudiantes aprobaron el curso correspondiente al primer año: Concepción Calvento, Toribia Cuaz, Josefina Díaz, Dolores Ruis Moreno y Tomasa Sánchez.
Consideraba que la mujer es mucho más idónea que el hombre para la enseñanza.
Cuando en 1899 se produce su retiro voluntario, la escuela sufrió el desprendimiento pero ya estaban asentados los principios y en toda su organización asomaba la personalidad de su primera directora.
Cuando en 1916 se produce su fallecimiento en la ciudad de Rosario, el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación y el gobierno de la provincia de Entre Ríos rindieron importantes homenajes

(Fuentes: http://www.colegiourquiza.edu.ar/site/index.php/resena-historica; Archivo General de Entre Ríos – Ministerio de Cultura y Comunicación y http://mujeresentrerrianas.blogspot.com.ar/2009/05/mujeres-docentes.html)

Ubicación de la Tumba Monumento de la familia de Agustín Alió y Clementina Comte de Alió en el cementerio local (Elaboración de los autores)

18. Tumba Monumento de Cruz López y Waldino Urquiza

Tumba de Cruz López y Waldino de Urquiza en el cementerio local (Foto: Mabel Gómez)

En la avenida de acceso al cementerio municipal de Concepción del Uruguay se encuentra esta extraña tumba, en la que se encuentran depositados los restos de Cruz López Jordán y del Coronel Waldino de Urquiza, a pesar de que ambos estaban relacionados con el general Urquiza, no tenían, que se haya podido saber un vinculo que hubiera permitido que ambos compartan la misma tumba. Cruz, que nació el 15 de septiembre de 1804,  conoce al Gral. Justo Jose de Urquiza en el año 1834 cuando contaba con 30 años de edad. Perteneció a una familia fundadora de nuestra ciudad. Hija de Lorenzo López y Tadea Jordán, era media hermana de Francisco Ramírez. El 11 de mayo de 1835 nació la única hija que tuvo con el Gral. Urquiza, Ana Dolores Ercilia. Falleció el 25 de agosto de 1858.

Waldino, es el tercer hijo que Urquiza tiene con Segunda Calvento y Gonzalez (Teófilo y Diógenes eran los otros dos). Nació en 1827 y fue asesinado en la ciudad de Concordia el mismo día que lo fuera en Palacio San Jose su padre. El 11 de abril de 1870 (Textos: Virginia Civetta/Carlos Ratto, sobre varias fuentes)

Ubicación de la tumba de Cruz López y Waldino de Urquiza en el cementerio local (Elaboración de los autores)