Francisco Ratto. Inmigrante y presidente municipal

En el pueblo de Torre, en la Liguria italiana, nacía Francisco Ratto, el 30 de noviembre de 1834. Este pequeño pueblo, fue también el origen de Ángel Ratto, padre de, entre otros hijos, de la doctor Teresa Ratto y de Juan bautista Ratto, fundador de la panadería “Clara B. de Ratto e hijo”.

Desde muy temprana edad, quedó huérfano y siendo muy joven, se embarcó hacia estas tierras, buscando, sin dudas hacer “la América”, esa quimera perseguida por muchos inmigrantes de todo el mundo que elegían nuestro país en ese entonces.

Se afincó en nuestra ciudad, capital de entre Ríos en esa época, en la zona del puerto, actual barrio del “Puerto Viejo”, dónde edificó su casa en un terreno de media manzana y se dedicó a la industria del pan, dónde llegó a tener como socio a Jorge Clark.

Cuando se sintió seguro de que su futuro estaba asegurado, volvió a su tierra a buscar a quien sería su compañera de toda la vida. Es así que, en la ciudad de Vobbia, provincia de Génova, contrajo enlace con la señorita Sabina Risso, regresando luego a su tierra, en el vapor francés “Poitou”, uno de los tantos que servían de transporte entre Europa y América.

La situación que Francisco encontró a su llegada, no era el más propicio, había sido asesinado el general Urquiza y era frecuente oír de boca de los viajeros lo dramático que era n  los desembarcos en costas “…erizadas de alarmas, cordón sanitario y custodiados por vigilantes guardas”.

El flamante matrimonio se instaló en su casa, de calle Lima (hoy Moreno), dónde nacieron nueve hijos, cuatro varones y cinco mujeres.

Debido a su carácter y a su personalidad generosa, Francisco Ratto no tardó en tener una importante participación en las asociaciones italianas locales, “Italiani Uniti” y “Unione e Benevolenza”, a cuya unión definitiva contribuyó con gran decisión.

Fue vicepresidente de la comisión provisoria fundadora de la “Benevolenza” y consagrado presidente en la primera asamblea general ordinaria, realizada el 26 de junio de 1874, cargo que desempeñó nuevamente  en 1881, 1886 y 1896. Fue vicepresidente en 1880, 1882, 1884, 1885, 1890 y 1892 y vocal de la Comisión Directiva en 1887, 1888, 1891, 1894 y 1898. En el año de su muerte era presidente de la Comisión de Edificación, que tenía a su cargo todo lo atinente a la construcción de la nueva sede de la Sociedad Italiana.

Pero, su compromiso social no se limitó sólo a los miembros de la colectividad italiana, sino que se extendió a toda la comunidad, es así, que lo podemos ver formando parte de los miembros electos el 1 de diciembre de 1872, para formar parte de la primera municipalidad que tuvo la ciudad de Concepción del Uruguay en virtud de normado por la Constitución de 1860. A las siete de la tarde de ese 1º de diciembre se clausuró el acto comicial. Efectuado el escrutinio, cuyo resultado fue aprobado por el Poder Ejecutivo veinte días después, resultó electo para integrar la primera Municipalidad de Concepción del Uruguay, junto con  las siguientes personas: José M. Zapiola, Luis Scappatura, José Antonio de Urquiza, Federico Guido; Enrique González, Antonio L. Piñón, José Aguirre, Francisco Deschamps, Juan Guimaraens y Lorenzo Barceló,  Roberto Cremen, Ciriaco Allende, José Ubach, Domingo Rondoni, Porfirio G. Tenreyro, Pedro D. López, Plácido Guerrico, Antonio Panicera, Andrés Paulsen, Francisco Calot y José Ballestrín, siendo consagrados mediante el Acta Nº 1 de la nueva Corporación, realizada el 1 de enero de 1873.

Al día siguiente, y de acuerdo a lo registrado en el Acta Nº 2, es designado como miembro titular y en esa misma reunión es electo como primer presidente de la municipalidad de Concepción del Uruguay, el señor Juan A. Piñón. Luego, Francisco Ratto, aparecerá nuevas veces como miembro de la Corporación Municipal, hasta que el 14 de octubre de 1878, al fallecer el intendente electo, Juan Bautista Rey, debe asumir el mando ya que se encontraba desempeñando el cargo de Vicepresidente de la comuna. Finalmente, en Sesión Especial, la corporación lo nombra Intendente, cargo que desempeñará hasta el 14 de noviembre del mismo año,  en que es designado Presidente Titular el Sr. Martín Ruiz Moreno.

En el año 1884, fue designado por el gobierno del Rey de Italia, agente consular de este país en la región, cargo que ya ejercía luego de la muerte de su amigo y antecesor Ambrosio Lantelme, en la reseña de su vida, publicada en el libro que conmemora el 75 aniversario de la fundación de la Sociedad Italiana, y refiriéndose a su rol como  Cónsul, dice “En todas las circunstancias de las efemérides patrias, en las relaciones con las autoridades locales, en acontecimientos jubilosos o aciagos, trató de estrechar los vínculos entre ambos pueblos y de suavizar asperezas por inevitables incidencias, desempeñando hasta su trágica desaparición este delicado cargo”.

Su actividad comunitaria, fue muy intensa, fue miembro de varias instituciones sociales y culturales, por ejemplo, fue parte del Club Social, de la masonería local con el grado 33, tuvo activa participación en las acciones de resistencia al traspaso de la capital de Entre Ríos a Paraná (1883), entre otras.

De entre sus hijos, se destacó el mayor de ellos, también llamado Francisco, que ofició como escribano en la ciudad de Buenos Aires, dónde también tuvo una destacada actuación política, llegando a ser Senador y ministro de Hacienda durante la gobernación del Dr. Valentín Vergara. De sus hijas puede mencionarse a Laura, quien se graduó como profesora en de literatura y pedagogía la escuela normal de Paraná siendo luego designada directora de la escuela de graduadas de esta ciudad y más tarde regente de la Escuela Normal, luego se dedicó a la acción pública, siendo presidente de distintas instituciones locales y de Buenos Aires, dónde se había trasladado. Fue la esposa del Ing. Julio Henri.  Otras de sus hijas fueron Elvira Ratto de Paradelo (primera directora de la Escuela Urquiza) y Agustina Ratto de Cánepa, docente de la Escuela Normal.         

Tumba de Francisco Ratto

En 1899, ya retirado de sus actividades comerciales, y habiéndose trasladado al campo en los alrededores de la ciudad, al descender del vehículo que lo trasladaba junto con un joven peón, y al apoyarse en su escopeta, que siempre lo acompañaba, ya que era un gran cazador, esta se disparara hiriéndolo de gravedad y por lo que terminaría falleciendo en brazos de su esposa que pudo ser avisada y alcanzó a verlo con vida. Francisco Ratto, falleció, como se ha dicho de manera trágica, el 29 de junio de 1899 y sus restos se encuentran en el cementerio local en una tumba con una pintoresca escultura de mármol de carrara que como detalle distintivo pose un ancla y una columna trunca.

 

Texto: Virginia Civetta y Carlos Ratto. Bibliografía: Abescat, Francisco “La ciudad de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay” y “Los primeros 75 años de “La Benevolenza. 1874-24 de mayo-1949”  (Agradecemos a la Sra. Alicia Mangia habernos facilitado el acceso a este último material.

                                                                                                        

 

José Castro “El chamarritero”, Ciudadano Ilustre

Florencio López, Anibal Sampayo y José Castro
José Castro

Juan Antonio Castro, nació en Concepción del Uruguay, el 16 de Abril de 1932. Hijo de Ramón Castro, músico popular que tocaba el acordeón y María Mercedes Romero, mujer dedicada a la costura, y peluquería entre otras cosas.
Debuto como cantante a los 16 años en una emisora del Uruguay.
Se inició en el canto y la guitarra en su adolescencia siguiendo los pasos de su padre, acordeonista aficionado y de su madre, cantora “de entrecasa”. Con el nombre artístico de “Omar Campo” realiza sus primeras presentaciones en el año 1948 en “Radio CW39” de Paysandú (ROU).
Con amigos de su barrio, forma una orquesta denominada “Santa Cecilia”, que ejecutaba variados ritmos, con la que recorre bailes en toda la provincia.
Con su música recorrió ciudades de nuestro país, Buenos Aires, Santa Fe, Misiones, San Luis, Córdoba entre otras.
¿Cual era esa música que llevaba como representante de nuestra provincia de Entre Ríos? ¡La chamarrita! Y es ella la que le dio el apodo del “Chamarritero”.
El mismo solía contar como lo apodan así: “a lo de “Chamarritero”, me lo puso un periodista del diario “El Territorio” de Misiones, Florencio López, quien fue un hombre que hizo conocer culturalmente a Entre Ríos en Cosquin, le hicieron una nota sobre la chamarrita y nosotros (la delegación entrerriana) presentamos el espectáculo con los bailarines, mientras yo cantaba una chamarrita.
Después del espectáculo el periodista título en el diario: se presentó el solista de Entre Ríos, con el tema “La Solapa, prendida en el ojal”, y allí fue que a partir de ese momento me empezaron a llamar “Chamarritero”.
Charlar con el Negro Castro, así como lo conocimos y lo llamamos cariñosamente, era todo un placer, compartimos con él, algunos años siendo empleados de la Municipalidad de Concepción del Uruguay. Y siempre tenía alguna narración con sus vivencias, de las que fuimos disfrutando, aprendiendo y hoy recordando de ese saber tan puro y sabio de un hombre que nació, vivió y murió disfrutando de la música.

Entrega de su diploma como Ciudadano Ilustre

En los finales de la década de 1940, forma su primer conjunto folclórico al que llamo “Los Arrieros de Tunuyan”.
Las actuaciones eran para festejar algunas fechas conmemorativas, se hacían en “El Monumental”, ubicado en el centro de la ciudad, donde fue la vieja terminal de ómnibus (Eva Perón y Rocamora).
Contaba que en El Monumental, se llegaban a reunir 32 orquestas de la región y miles de espectadores.
También formo parte de nuestra radio LT11, donde fue integrante del “Quinteto Argentino”, conjunto que integrara con Rubén Crosgnani, Guillermo Matturano, Alfredo Dessideri y Suarez.

El ser parte de la radio hizo que se relacionara con artistas de ese momento, por ejemplo Aníbal Sampayo, haciéndose conocido tanto en nuestra provincia, como en el país vecino, el Uruguay.
Alterno su pasión por la música, con su trabajo y su familia, a la que jamás dejo de recordarla y valorarla por acompañarlo en su amor a la Chamarrita. Si, por que solo cantaba chamarritas.
Un maestro, un patriarca del canto, que fue declarado “Ciudadano ilustre” de Concepción del Uruguay, por Ordenanza nº 9097 del día 19 de abril de 2012. Distinguido también con Mención de Honor en el Senado Nacional, quien lo declaro “Adulto Notable”

Falleció en nuestra ciudad el día 30 de enero de 2017, y seguramente, así como lo despidieron sus familiares y amigos, con música y cantando “Rio de los Pájaros”, debe estar interpretando su música en la Casa del Señor.
“Chua…Chua…Chua…ja…ja…ja…/No cantes más torcacita/Que llora sangre el ceibal”…

Texto: Civetta, María Virginia/Ratto, Carlos Ignacio. Fuentes: Soy LT 11, Radio Francisco Ramírez, recopilación histórica 2013. El miércoles Digital, 12 de diciembre de 2012. Diario La Calle, 25 de Julio de 2013. Charla con su hija Cecilia Castro.
Fotos extraídas de: http://www.fundacionmemoriadelchamame.com