Las fiestas en palacio San José

Única foto del palacio San José dónde se puede ver el lago artificial y el templete

Las fiestas en la residencia del Gral. Justo José de Urquiza, Palacio San José fueron frecuentes y deslumbraron a los invitados. Reunían a personalidades de la política, diplomacia, empresarios, personajes de las artes y de las ciencias.

No fue fácil hacer estas reuniones teniendo en cuenta, la distancia y los medios para llegar a la casa, el alojamiento y lo que se ofrecería en dicha conmemoración. Sin olvidar que la ciudad más cercana era Concepción del Uruguay, encargada de ser receptora de todo lo necesario para las festividades en San José, ella recibía todos los pedidos de mercaderías, de artesanos, de diligencias y carretones.

Los pedidos dependían del homenajeado, podían necesitarse agua de colonia, extracto de Lubin, jabones finos, peines de carey, escobillas para dientes y hasta cigarros habanos.

Pero, para las fiestas criollas, que consistía en carreras de sortijas, doma y yerra, corridas de toros, no eran necesarios tantas cosas.

Las fiestas más resonantes eran las realizadas el 19 de marzo y el 9 de octubre, días de los santos de la residencia, San José y día del santo del dueño de casa, San Justo y Pastor, respectivamente.

Fiestas religiosas donde hasta se realizaban bautismos colectivos con los empleados de la estancia.

Una de las fiestas más importantes y de gran repercusión fue la de la llegada del Presidente Domingo Faustino Sarmiento, el 3 de febrero de 1870.

La preparación llevo meses, se organizaron comisiones con diferentes tareas: de recibimiento, de iluminación, de adornar el teatro, de invitados, etc.

A su vez Sarmiento que viajaba con tres barcos, traía en su comitiva integrantes de la Guardia Nacional del Paraguay.

Ese día, 3 de febrero de 1870, entra al puerto de Concepción del Uruguay, el barco Pavón con la comitiva presidencial.

En el muelle lo esperaba Urquiza, quien lo recibe con un abrazo. El muelle estaba adornado con banderas, con tropas de infantería y regimiento de caballería.

Los dos, Sarmiento y Urquiza, se dirigen hasta el centro de la ciudad, a la casa del Coronel Simón de Santa Cruz y su esposa Juana de Urquiza, donde desde sus balcones presencian el desfile de las tropas, el pueblo los acompaño desde la plaza.

Luego emprenden el viaje al Palacio San José, donde llegan en horas del mediodía. Almuerzan y a las cinco y media de la tarde se da comienzo al banquete para todos los invitados. Después de los discursos tanto de Sarmiento como de Victorica, se dio comienzo al baile, hasta la hora de la cena.

Fue la última gran fiesta en el Palacio San José. El patio principal fue tapizado con alfombras rojas, de techo se extendió un lienzo de donde colgaban guirnaldas, banderas, faroles. En el centro del patio había dos cañones de bronce, con 4 banderas llevadas a Caseros. Argentina, Entre Ríos, Uruguay y Brasil.

Alrededor del patio estaban las mesas para más de 200 invitados. Fueron tres días de fiesta, donde la prensa no dejo de admirar la cultura encontrada en la casa, ya que fueron deleitados por los encantos de las hijas de Urquiza, quienes brindaron conciertos de piano y violín a los invitados.

Esta fiesta fue inolvidable y tuvo repercusión en la prensa del momento, uno de los comentarios fue de esta manera:

“se ha presentado cien veces al Gral. Urquiza como un eterno conspirador que solo se ocupa de fraguar revueltas, y el Gral. Urquiza apareció allí como un honrado padre de familia consagrado a la educación de sus hijos, sin otra aspiración que vivir y gozar tranquilo al lado de ellos y de la noble matrona que Dios le deparo por compañera”.

El homenaje a Sarmiento fue la última gran celebración del Palacio y duraron los festejos tres días. Al poco tiempo Justo José de Urquiza fue asesinado en esa misma casa.

Fuentes: Secretaría de Cultura de la Nación “Sarmiento visita el Palacio San José” 1988; Macchi, Sara Elena Bruchez de, Cuaderno 4, “Las Fiestas en el Palacio San José” 1995.

 

 

 

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