Barraca Llames

Barraca “Llames” a principios de la década de 1980 (Foto: “Las mallas del viaje”

Casas que ya no están

Barraca Llames (Chacabuco, e/Galarza y Rocamora. Lado este)
Quienes transitan por esta esquina recordará que hasta no hace mucho tiempo se encontraba una vieja casa con rejas forjadas, era parte de la vieja Barraca Llames.
Entre los años 1850-1860, la ciudad poseía un aspecto agreste, con sus ranchos de adobe, cercos de tunas y Ñapindaes, arboles de sombra y frutales, pocas casonas, inmensos patios, calles polvorientas apenas delineadas, pocas esquinas con débiles faroles.
En la media manzana mencionada funcionaba la barraca llames, propiedad de Francisco Llames, español, que tenía su domicilio en la esquina de Rocamora y Chacabuco. Esta calle era la última del pueblo, ya que en seguida se abría el campo y hacia la cuchilla del oeste se levantaba el polvorín.
Cuando los habitantes de la barraca veían una gran polvareda y escuchaban el galope de muchos caballos, las exclamaciones de “vienen los indios” se oían en todos los rincones, mientras todos se aprestaban a recibirlos, atenderlos y mirarlos. Traían siempre en sus manos una vara de tacuara, pero en son de paz. Las melenas negras sujetadas por una vincha que les rodeaba la frente, ataban los caballos en los palenques existentes en gran número en los comercios de la época. Convenían las compras que deseaban hacer, entraban en el patio y se sentaban en círculo en el suelo; así revisaban la mercadería, se consultaban y cuando terminaban de elegir, el Jefe sacaba los patacones de una petaca de cuero para pagar lo adquirido. El frente de calle Rocamora y las rejas de las ventanas de esta casa eran los primitivos, es decir las paredes y las rejas que tal vez, vieron los últimos indios en esta ciudad.
Hasta no hace mucho tiempo, se podía ver este edificio. (Texto: Mallea, Lorenza y Coty Calivari, “Las mallas del viaje”, ediciones El Mirador, 1982)

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