Al Garete, la historia de un boliche tradicional de Concepción del Uruguay

Frente de Al Garete, puede verse el revestimiento de fibra de vidrio, obra de Alberto Guinea

Durante muchos años, hablar de la noche Uruguayense, que a fines de la década de 1960 y gran parte de la los años 70, era conocida por su intensa y variada vida nocturna, era hablar de “La noche de Entre Ríos”, tanto por su calidad como por la gran cantidad de turistas y visitantes de ciudades vecinas que tenía nuestra ciudad. Y en ese ambiente nocturno se destacaban varios boliches, Macoco (luego Sarao), Stop (luego Búfalo), Mon Cheri y por supuesto Al Garete, fundado por Ulises Rodríguez, que mantuvo su vigencia durante más de dos décadas.

Según Ulises Rodríguez, esta situación era generada en gran medida por la oferta de sitios de recreación nocturna que tenía C. del Uruguay, pero también por el número de viajantes de comercio arribaban a la ciudad debido a su gran vida comercial, que hacía que los principales hoteles de ese momento (Grand Hotel y Hotel parís), estuvieran prácticamente llenos durante la mayor parte del año. Esta situación cambió a partir de mediados de la década de 1970 con la inauguración de los puentes que vinculaban a nuestra provincia con la República del Uruguay, que le dio un impulso a las vecinas Colón y Gualeguaychú, en desmedro de C. del Uruguay, a lo que se fue sumando por supuesto los adelantos en materia de telefonía y más acá la posibilidad de hacer compras por internet.

Para comenzar esta historia, la de Ulises Rodríguez y Al Garete, debemos remontarnos al año 1955, cuando las autoridades de la conocida como “Revolución Libertadora”, el movimiento sedicioso que depone al presidente Perón, toman represalias con muchas personas que fueron parte del gobierno peronista o que simplemente fueron adherentes o simpatizantes, muchos de los cuales llegaron a perder sus empleos por esta causa. Entre ellos se encontraba Enrique Francisco Rodríguez, empleado del ministerio, sindicalista y que había sido Concejal por el Justicialismo.

Publicidad del bar “Roma”, en 1971

Al ser despedido, Rodríguez, que estaba casado con Delia Ester Sica y tenía tres hijos, Abel, Norma y Ulises, y ante la necesidad de mantener a su familia, cosa que se estilaba en la época, decide trasladarse a Buenos Aires, más precisamente al barrio de Pompeya, dónde su primo, apodado “Tití”, tenía una confitería. Allí Enrique hace sus primeras armas en el oficio, y adquiere experiencia que luego utilizará en su propio negocio, la confitería “Roma”, aquí en Concepción del Uruguay.

En el año  1956, la familia Barral, vende al Sr. Atilio Laperutta el hotel parís, esta venta no incluía la parte nueva del mismo, llamada el “Anexo” (Hoy rectorado de la UNER. En 1959, Enrique Rodríguez regresa a Concepción del Uruguay y alquila a Laperutta el bar-comedor “Roma”, que ya estaba funcionado en la esquina de 9 de Julio y Colón (Hoy Eva Perón) como salón comedor del hotel “París” y una confitería dedicada a la venta de masas finas y helados, ubicada al norte de la entrada principal del hotel. La familia Rodríguez, administra y explota el bar y confitería hasta abril de 1967, fecha en que por  desavenencias con el locador, abandona el local.

Durante ese período, entre 1959 y 1967, el bar y la confitería funcionaban en horario corrido desde las 6 de la mañana hasta las 3 del día siguiente. La “Roma” era administrado por Enrique y su hijo mayor, Abel, mientras que nuestro protagonista, Ulises estaba a cargo del mismo al mediodía y luego desde las 21 horas hasta el cierre, aproximadamente a las 3 de la mañana. Al abandonar el lugar, Laperutta, realiza refacciones y remodelaciones y la vuelve a inaugurar el 5 de mayo de 1967 con el nombre de “Grill y pizzería Roma”, esta vez conducido por Menotti y Alberto Laperutta.

Al producirse el cierre de la concesión del bar y confitería “Roma”, uno de los hijos de Enrique, Abel, junto con el repostero de la confitería de este negocio, Albino Spada (Spada era repostero de la confitería Ramírez, de la familia Tófalo, a quien Enrique llevó para su negocio de confitería ofreciéndole un mejor sueldo, y terminó siendo uno de los socios del emprendimiento), se asocian y en ese mismo año fundan la confitería “RyS”, nombre que surge de las iniciales de sus apellidos. Al principio funcionó en un local de calle 9 de Julio 1655, hasta que 1968 la familia Tófalo abandona la explotación de la “Confitería Ramírez” y la misma fue alquilada por los empresarios locales Abel Rodríguez y Albino Spada, cambiando su nombre por “Confitería RYS”, e inaugurada el 30 de diciembre de 1969.

Inauguración Confitería “RyS” en 1969

Ulises, por su parte, comenzó, junto con un amigo Luis Martin, a estudiar para obtener la libreta de embarque, la que les permitiría recorrer el mundo sin pagar pasajes. Fue mientras estudiaban que en uno de los manuales que debía aprender, encontraron una palabra que les llamó la atención, era el término “Al garete”, que en marina mercante significa “…que una embarcación va sin gobierno, llevada por el viento o la corriente”. Esa palabra quedó en la mente de Ulises y cuando tiempo después, decide seguir los pasos de su hermano, pero orientado más hacia los “Night Clubs”, esa palabra le viene a la memoria y decide llamar a su emprendimiento. Precisamente “Al garete”.

“Al Garete” comenzó, como dijimos en el año 1967 ocupando el local ubicado en calle Galarza 819, propiedad de la Sociedad Española de C. del Uruguay, dónde luego funcionaron la tienda “Etam”, la rotisería “El buen pollo”  y actualmente una boutique de prendas “Legacy”. Para ese momento su principal competencia era la Boîte Kabuki, que desde el 2 de mayo 1957 funcionaba en el salón comedor del palacio Texier, este boliche fue inaugurado con la presentación de la orquesta del maestro Telmo Follonier y la de jazz “Bicoca”. Luego su competencia fue la Disco “Stop” inaugurada  algún tiempo después de “Al Garete”.

Publicidad de “Al Garete” en la Guía de Turismo del año 1971

Poco tiempo después, Ulises es desalojado, pero la casualidad hace que simultáneamente, también era desalojado el local de esquina Congreso de Tucumán y Galarza, donde funcionaba la mueblería de los hermanos Chiarella, esta situación se produce motivada por la sanción de una nueva ley de alquileres. Es así como “Al Garete” llega al lugar dónde desarrollará toda su vida comercial, inaugurando su nuevo local el 26 de abril de 1968. Para 1970, ya lo vemos en su nuevo local acondicionado para boliche bailable y confitería. Años después, producto de las ganancias de su local, Ulises, compra el local, que era propiedad del Dr. Esteva Berga, de la vecina ciudad de Colón.

En una de las pocas publicidades que hemos visto, aparecida en la Guía Turística de Concepción del Uruguay (1971), aparece promocionado como “El nigth club de la Mesopotamia”. Ulises, nos cuenta que siempre prefirió realizar su propaganda por medio de la emisora local LT11, utilizando un slogan propio “Esta noche, Al garete por supuesto” que resonaba durante todo el día en la emisora local.

Internamente, el boliche estaba dividido en cuatro ambientes muy bien definidos. La entrada estaba sobre la ochava, a la izquierda, sobre calle Galarza se encontraba la “Confitería”,  equipada con mesas y sillas tapizadas, rematada con un gran espejo al fondo del ambiente. Al centro se encontraba la barra y sobre calle Congreso de Tucumán, se hallaba la cabina del disk jockey, el guardarropa y una escalera que llevaba a un entrepiso, utilizado con escenario cuando había la presentación de algún grupo o de algún evento, como un desfile de modas.

Ulises Rodriguez

Hasta el fondo, sobre esta calle se ubicada la pista, dividida en dos ambientes, uno equipado por sillones y otro por la pista de baile propiamente dicha. Al centro se encontraba el patio de verano e invierno, con cómodos sillones y una fuente por la que corría agua. Este patio estaba decorado por el artista local Alberto Guinea y además de tener su propia pista de baile, tenía la particularidad de poseer un techo levadizo. Todo el local tenía las paredes tapizadas con cuero, lo que daba una especial característica en cuanto a la acústica del boliche. Toda la decoración era ideada y realizada por Ulises y Alberto Guinea, quien para mayor referencia fue el escultor que realizó la estatua al General Urquiza que se ubica a la entra de la ciudad, además de muchas carrozas del “viejo” corso de la ciudad.

En esta imagen puede verse la pista principal y la cabina del Disc Jockey

Más allá de ser conocido como como discoteca o boliche nocturno, también fue confitería, como se puede ver en una publicidad aparecida en diario “La Calle” el 28 de julio 1974, “Hoy inauguramos: confitería Al Garete. Modernísimo salón con agradable confort. Tragos largos, café y té. Todos los días desde las 19 horas, menos los lunes”.

Durante su trayectoria, “Al Garete” fue pionero en algunos aspectos, por ejemplo, Sus disc Jockeys fueron los primeros en “enganchar” los temas musicales, lo que permitía que se pueda bailar sin las interrupciones de antes, ya sea por el espacio en blanco que separaba los temas en los discos de larga duración o el cambio entre dos discos simples, además de incorporar novedades como la máquina de humo, luces de colores, bola de espejos y novedosas bandejas giradiscos semi automáticas.

Foto de una fiesta infantil, puede verse la zona de la “Confitería” con paredes y sillas tapizadas y el gran espejo al fondo

Uno de los disck Jockeys más recordados fue Jorge Lacava, es “Sapo”, además de ser quien pasaba música, era el proveedor del material discográfico de su recordado “Discomanía 30”, otro que no podemos dejar de mencionar fue al locutor de LT11 Zacarías Piloni, quien luego continuó su carrera en la ciudad de Paraná, otros disc Jockeys destacados fueron Guillermo Moyano, Bubby Baca y Alejandro Claramunt.

Además, más acá en el tiempo, a comienzos de la década de 1980 se instalaron pantallas de televisión que reproducción las imágenes de los videos musicales de moda y permitía que el sonido fuera emitido por las parlantes del boliche. Esta innovación hizo que por un tiempo, Maximus, así se llamaba en ese tiempo, fuera muy concurrido, quitándole concurrentes a los otros Boliches tradicionales de C. del Uruguay

Este emblemático boliche, que con diferentes nombre perduró hasta cerca de 1990, cuando es consumido por un voraz incendio.

En 1977Ulises Rodríguez se casó con Cristina Cabrera y tuvieron tres hijos: Ignacio, Andrea y Eliana.

Tarjeta de inauguración del “Iemanjá Club”

A principio de los años 1980 se vinculó con la comparsa Iemanjá, llevando brevemente su nombre y luego lo cambia por el de “Maximus” y, en un intento de modificar su público y competir más directamente con Búfalo y Mon Cheri, organizó, en conjunto con estudiantes universitarios de la ciudad los denominados “Sábado y viernes universitarios” y las “Guitarreadas Universitarias” que se realizaban los días domingos hasta las 21 horas. Además organizó listas para que los estudiantes del Colegio del Uruguay pudieran recaudar fondos para su viaje de egresados.

Tarjeta de las “Guitarreadas bailables universitarias”
Tarjeta de los “Viernes privados universitarios”
Carnet universitario, válido para los días sábados

Luego cambió su nombre por el “L’Art”, en vinculación con un grupo de artistas locales, hasta que en noviembre de 1990 se produce un incendio de grandes dimensiones que destruyó totalmente el boliche, perdiéndose la historia del mismo, fotos, discos, equipos, etc.. Finalmente, el 14 de agosto de 1991, miércoles, a las 13 horas se inicia la demolición del. La determinación se tomó ante el peligro de derrumbe de las paredes y después de haberse realizado las pericias necesarias que confirmaron que el fuego había sido producto de un accidente.

Este incendio fue muy comentado en la ciudad, siendo acusado su dueño por parte de su aseguradora “Río Uruguay” de que el siniestro había sido intencional, lo que motivo un largo juicio en el cual los peritos de parte de la compañía de seguros planteaban la existencia de varios focos  de fuego generados por un combustible tipo nafta. Finalmente los peritos de parte de Ulises Rodríguez  sumados a los de la Policía de Entre Ríos, lograron establecer que el mismo se había producido de manera accidental, debiendo la compañía de seguros hacer efectivo el pago del seguro. De esta manera el nombre de Ulises Rodríguez quedo libre de culpa y de sospechas.

Foto del incendio del boliche, cuando era denominado “L’Art”

Durante este proceso, Ulises debió vender un edificio ubicado en la esquina de calles Henri y Perón, dónde había funcionado el apart hotel “Maximus”. Con estos fondos y lo percibido por indemnización por el seguro, Ulises construyó seis locales donde antiguamente funcionara Al Garete, siendo uno de ellos ocupados hoy por dos de sus hijos, Ignacio y María Eliana a cargo de la juguetería “Casa Bonita”. Su tercera hija, María Andrea, actualmente vive en Chile con su esposo y su s dos hijos, Juanita y Manu.

A modo de despedida, Ulises felicita a los administradores de este sitio y gradece “que exista para difundir esto, que es parte de la historia y la cultura de la ciudad” recatando que es una de las “mejores cosas que la comunidad me ha brindado”.                                                                    

De esta manera, luego de ese pavoroso incendio,  terminaba una larga etapa de “Al garete” en la noche Uruguayense, casi 25 años de nuestra vida que hace que todavía hoy lo tengamos presente y que cuando pasamos por el lugar donde funcionó, hoy ocupado por locales comerciales, recordemos alguna situación o anécdota de cuando éramos jóvenes y éramos parte activa de la noche de la ciudad.

Texto: Virginia Civetta y Carlos Ratto. Fuentes: Entrevistas con Ulises Rodríguez, Rousseaux, Andrés “Edificios con historia” Tomo I, Guía de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, 1967-1968, Ediciones Río de los Pájaros, “Guía Turísticas de Concepción del Uruguay, 1971,  diferentes Guías turísticas de Concepción del Uruguay y archivo del diario “La Calle”

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