19. Benito Casildo Cook (Panteón y cenotafio)

Cenotafio erigido en honor al Dr. Benito C. Cook (Foto: Mabel Gómez)

Este médico filántropo nació en Concepción del Uruguay el 9 de Abril de 1868, siendo bautizado en la Inmaculada Concepción por el cura D. Domingo Ereño. Sus padres fueron Benito G. Cook -reconocido abogado y escribano- y Doña Francisca Llames.

La casa paterna se levantaba (aún existe parte de la vieja casona)  en la intersección de las actuales calles Juan D. Perón y Alberdi. Pertenecía a la familia Uribe y Doña Carmen Uribe, la lega al morir a su sobrino, el padre del Dr. Benito C. Cook. La residencia de Benito C. Cook se encontraba en la esquina noreste de las calles 8 de Junio y 25 de Mayo

Dr. Benito Casildo Cook

Estudió en el Colegio del Uruguay durante el rectorado de Honorio Leguizamón. Ya médico dictó cátedra en el Histórico Colegio, pero sin duda, su contribución más importante fue, dentro de su profesión, el brindarse por entero a satisfacer las dolencias y enfermedades de los más necesitados. Tal vez la actuación que le cupo a la Sra. Carmen Uribe durante la invasión de Madariaga en 1852, y donde organizó un hospital de sangre, haya sido la base de la vocación de servicio del Dr. Benito C. Cook, quien recibido de médico, en un aviso aparecido en un diario de 1904 se menciona expresamente ” A los pobres, gratis”, por esta razón se lo llamo “Medico de los Pobres”, pues no solo atendía a quienes podían pagar la consulta, sino también a todos aquellos que no lo podían hacer.

Se casó con doña Obdulia María Herrera, quien le da cuatro hijos: María Obdulia, Eloísa, Julio Cesar y Jorge Alberto.

Panteón de la familia Cook (Foto: Carlos Ratto

Al morir, el día 10 de junio de 1947, sus restos fueron trasladados desde Buenos Aires y despedidos  al llegar a nuestro cementerio por el Dr. Delio Panizza. Su cuerpo fue depositado en el panteón familiar, en el que también descansas los restos de su padre, Benito G. Cook.

En el año 1949, a poco más de un año de su deceso, el Concejo Deliberante local sanciona la Ordenanza N° 1352, que establece en su Artículo N° 1: “Autorízase a la Comisión Popular Pro Homenaje al Dr. Benito Cook, para emplazar en el cementerio Municipal, intersección de las calles 3 y 6, el busto del extinto, como justiciera recordación de sus virtudes”. En ese momento era presidente del HCD Juan E. lacava y Presidente Municipal Juan José Rizzo.

Este cenotafio, erigido y costeado en su honor por la comunidad local, tiene grabada una frase del Dr. Panizza “por noble, por digno, por bueno…” que este expresara en una poesía en homenaje al médico.

Al cumplirse cien años de su nacimiento, en 1968 (el 30 de agosto), la Municipalidad sanciona la Ordenanza 2354, a pedido de la Comisión Municipal de Cultura, que impone este nombre, Dr. Benito C. Cook, a la calle N° 165, que hasta ese entonces era llamada 7 del Oeste Sur. 

Una de sus hermanas, Ana Francisca se casa con Don Tomás Orihuela, padres éstos de María Esther Orihuela Cook, quien fue la reconocida historiadora y difusora del rico pasado de nuestra ciudad, la recordada Lorenza Mallea.

(Fuentes principales: Mallea, Lorenza y Coty Calivari, “Las mallas del viaje” y Miloslavich de Álvarez, María del Carmen “Hace un largo fondo de años. Genealogía Uruguayense”)

 

 

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